Los errores más comunes al invertir en bolsa
Doce errores que comete casi todo inversor, leídos a través de los análisis y la filosofía de Warren Buffett.
En este artículo hablamos de los mayores errores que comete casi todo inversor, siguiendo los análisis y la filosofía de uno de los mayores inversores del mundo: Warren Buffett.
1. Intentar predecir el mercado
"Charlie y yo no pensamos en el mercado. Ben tampoco lo hacía mucho. Creo que cometía un error al intentar valorarlo de vez en cuando. Nosotros miramos empresas concretas. Pero el mercado bursátil… no conozco a nadie que haya tenido éxito y haya ganado de verdad mucho dinero prediciendo los movimientos del propio mercado. Conozco a mucha gente que le ha ido bien eligiendo las empresas adecuadas, y eso es lo que esperamos hacer nosotros."
Centrarse demasiado en lo que hace el mercado en su conjunto es un error tan fácil de cometer que incluso el referente de Buffett, Benjamin Graham, caía en él.
¿Por qué resulta tan fascinante predecir los movimientos del mercado? Porque la marea puede elevar todos los barcos, pero también hundirlos. Encontraste una acción excelente y llegó el Covid. Encontraste otra gran empresa y te topaste con la subida de tipos, la inflación y la guerra. Queremos comprar en mínimos y vender en máximos: parece fácil, ¿verdad?
Buffett dice que en la vida uno debería centrarse solo en dos cosas: lo que es importante y lo que realmente conoce. Hacia dónde va el mercado es sin duda importante, pero ¿es algo que podamos conocer? Nadie sabe qué subida de tipos anunciará la Fed en la próxima reunión. Y es solo una de las cerca de cien variables que cuentan.
Buffett se centra en cambio en lo que es a la vez importante y conocible: encontrar empresas excelentes a precios justos. Reconocer que un barco es superior resulta mucho más fácil que prever cada tormenta. A veces habrá huracanes y alguno de tus barcos se hundirá; otras veces tendrás viento a favor. Con el tiempo, apostar por las mejores embarcaciones funciona.
2. Encariñarse con el precio de compra
"Una acción cotiza a 50: alguien pagó 100 y se siente fatal. Otro pagó 10 y se siente listo. Todas esas emociones… que no tienen ningún impacto."
Fíjate en el precio de las acciones de Amazon de los últimos cinco años. Julian compró en junio de 2022 y acumula un 5%: tras cuatro meses, probablemente está satisfecho. Mario compró en julio de 2021 y pierde un 38%. Ana compró hace cinco años y luce un 140%.
La pregunta del millón: ¿importa todo esto? ¿Deberían Julian, Mario y Ana gestionar las mismas acciones de forma distinta según cuándo las compraron? ¿Deberían Julian y Ana vender para "recoger beneficios" mientras Mario espera a "quedar en tablas"?
Planteado así, la respuesta es evidentemente no. Lo único que cuenta para la decisión de hoy es el comportamiento futuro probable de la empresa. Si dentro de un año Amazon valiera un 50% más, los tres ganarían un 50% respecto al nivel actual.
El error está en encariñarse con el precio de compra. A la acción de Amazon tu precio de entrada le da exactamente igual. Las acciones no sienten empatía: de hoy en adelante tratan igual a quien pierde un 38% y a quien gana un 133%. Buffett recomienda partir siempre de una pizarra en blanco.
3. Proyecciones de crecimiento agresivas
"Creo que es un error que una empresa prevea un crecimiento del 15% anual. Pero muchas lo hacen. Muy pocas grandes empresas logran hacer crecer sus beneficios al 15% compuesto. No va a ocurrir."
¿Alguna vez te has dicho: "Esta acción parece cara, pero si sigue haciendo crecer los beneficios así, pronto será una ganga"?
Muchas empresas con valoraciones elevadas defienden el precio de sus acciones estimando un crecimiento extraordinario. Esperar tasas de crecimiento muy altas es, sin embargo, un error. No se trata de mantenerse alejado de las empresas en crecimiento: a Buffett le gusta invertir en compañías capaces de crecer, sobre todo si pueden hacerlo sin necesitar demasiado capital. La trampa es el crecimiento a cualquier precio. Cada vez que compras una acción a veinte veces beneficios o más, necesitas que esos beneficios crezcan de forma drástica para obtener una buena rentabilidad. Y no es fácil de conseguir.
4. Usar mucho apalancamiento
"En realidad, la única forma en que una persona inteligente y razonablemente disciplinada al valorar inversiones puede meterse en problemas es mediante el apalancamiento. Si otro puede desenchufarte en el peor momento de un desastre financiero general, quedas arruinado. Charlie y yo tenemos amigos a quienes les ha pasado."
Usar mucho apalancamiento es el equivalente financiero de la ruleta rusa. Invertir no es un juego pensado para impacientes, y nada grita desesperación como una cartera llena de dinero prestado.
¿Por qué es tan peligroso? Porque si estás pidiendo dinero prestado puedes tener razón y aun así no se te permitirá jugar tu mano hasta el final.
Un ejemplo. Jonas, gestor de un fondo de cobertura, decide ponerse corto en GameStop el 15 de marzo de 2022. También él usa apalancamiento, pero toma prestadas acciones en lugar de efectivo: justo el motivo por el que Buffett detesta las ventas en corto.
Jonas toma prestadas y vende acciones por valor de un millón de dólares y deposita 500.000 como garantía inicial: el bróker quiere asegurarse de que pueda devolver esas acciones. GameStop cotiza a no menos de veinte veces su mejor año de la década y la empresa lleva cinco o seis años con fuertes vientos en contra. Jonas tiene una buena mano: quizá no una pareja de ases, pero sí una pareja de reinas.
Nunca podrá jugarla. Una semana después las acciones suben de 19 a 31 dólares. Ahora Jonas debe a su bróker más de 1,6 millones en acciones de GameStop, además de la garantía de mantenimiento: unos 2,1 millones en total. Llega el primer ajuste de márgenes, de 600.000 dólares, que Jonas cubre. Una semana más tarde la acción cotiza a 47 dólares: la deuda sube a casi 2,5 millones y llega un segundo ajuste de 1,1 millones, más de lo que puede permitirse. Se ve obligado a recomprar las acciones y cierra la posición con una pérdida de 1,5 millones.
Al final Jonas habría tenido razón. Pero al haber usado apalancamiento, nunca podrá beneficiarse de esa previsión.
5. Perder el bosque mirando los árboles
"Hemos cometido muchos errores en adquisiciones. Muchos. Pero los errores siempre tienen que ver con una valoración equivocada de las condiciones económicas futuras del sector en el que opera la empresa. No se trata de un contrato de alquiler desfavorable, ni de un convenio laboral concreto, ni de una patente dudosa. No son esas las cosas que importan. Tres cosas: la situación económica futura de la empresa y del sector, la dirección, el precio. Si aciertas en esas tres, no tienes que preocuparte por cada detalle."
Se dice que Buffett es capaz de cerrar un acuerdo en quince minutos. En parte es fruto de una experiencia vastísima, en parte de que le gusta mantener las cosas simples. En quince minutos no puede comprender cada detalle de una empresa —esa diligencia debida en la que banqueros y consultores invierten meses— pero sí puede decidir sobre esos tres puntos. Y eso es lo que cuenta.
Dejarse atrapar por demasiados detalles hace perder el bosque mirando los árboles. Es probablemente el error de esta lista más difícil de evitar.
6. Saltar listones de dos metros
"Algunas empresas son mucho más fáciles de entender que otras. Y a Charlie y a mí no nos gustan los problemas difíciles. Preferimos multiplicar por tres antes que por pi. Algunos piensan que si saltas un listón de siete pies la medalla vale más dinero que si pasas por encima de uno de un pie. En el mundo de la inversión eso no es cierto en absoluto."
Este error es tan común porque va contra lo que significa el éxito en casi cualquier otro ámbito de la vida: escalar montañas imposibles, resolver ecuaciones complejas, superar pruebas difíciles. En todas partes se premia hacer cosas difíciles.
En la inversión no funciona así. Las acrobacias matemáticas y las previsiones complicadas sobre el futuro de los sectores no ofrecen mayores recompensas y a menudo son desastrosas para los resultados. Que se lo pregunten a los genios de las matemáticas y a los premios Nobel de Long-Term Capital Management.
Si encuentras una empresa con perspectivas favorables, con una dirección honesta y capaz, y no pagas de más, estás destinado a hacerlo bien. Las ideas sencillas dan resultados excepcionales a largo plazo.
7. Estrechar el propio universo de oportunidades
"Creemos que el fondo más lógico es el que tenemos en Berkshire, donde en esencia podemos hacer cualquier cosa que tenga sentido y no estamos obligados a hacer nada que no nos lo parezca. Creo que es un error estrechar el universo de posibilidades. El nuestro se ha estrechado simplemente por el tamaño, pero no nos proponemos limitar nuestras acciones de ninguna manera."
Las oportunidades no permanecen mucho tiempo en el mismo sitio y nunca se sabe dónde aparecerá la siguiente. Conviene por tanto mantener la mente abierta y no reducir el propio campo a un único sector o segmento.
Muchos fondos lo hacen: solo empresas ESG, solo compañías de alto dividendo, solo valores europeos, solo criptomonedas. Las oportunidades no funcionan así. Probablemente los gestores también lo saben: simplemente es más fácil promocionar y vender un producto cuando es de nicho.
8. Estar siempre activo
"Si sientes que tienes que invertir cada día, cometerás muchos errores. No es ese tipo de actividad. Tienes que esperar hasta que llegue el lanzamiento perfecto."
¿Quién tiene más probabilidades de éxito: el tenista que juega cinco partidos al día o el que juega cinco al año? ¿El autor que escribe cinco veces por semana o el que escribe cinco veces al año? ¿El inversor que compra cinco valores por semana o el que compra cinco al año?
Invertir es una de esas raras excepciones en las que la inacción se premia. No puedes comprar el equivalente de una Coca-Cola a precio justo todos los días. Hay largos mercados bajistas en los que abundan las oportunidades y mercados alcistas en los que no se encuentran, por muchas piedras que se levanten. Y a veces hay oportunidades que simplemente quedan fuera de tu círculo de competencia.
Buffett dice que un inversor debe comportarse como un bateador que no puede ser eliminado: no batea a cada lanzamiento. Espera el lanzamiento perfecto.
9. Diversificar demasiado
"Si conoces de verdad las empresas, probablemente no deberías tener más de seis. Si consigues identificar seis empresas maravillosas, esa es toda la diversificación que necesitas, ganarás mucho dinero y te garantizo que pasar a una séptima, en lugar de poner más dinero en la primera, tiene que ser un error terrible. Muy poca gente se ha hecho rica con su séptima mejor idea. Pero mucha se ha hecho rica con su mejor idea."
La diversificación es una patata caliente entre inversores, pero en esencia se reduce a esto: si no piensas informarte con regularidad sobre empresas concretas, deberías diversificar, probablemente comprando un fondo indexado que te proteja de la falta de conocimientos.
Si en cambio eres lo que Buffett llama un inversor know-something, alguien a quien le gusta mantenerse al día sobre sectores y compañías concretas, deberías aprovechar ese conocimiento para buscar rentabilidades superiores. Si compras las treinta mayores empresas del S&P 500, no esperes una rentabilidad muy distinta de la de quien invierte en el índice.
10. Sesgo de confirmación
"No hay duda: en lo que mejor se le da al ser humano es en interpretar toda la información nueva de modo que sus conclusiones previas queden intactas. Es un talento que todos parecen haber perfeccionado. Charlie y yo hemos cometido grandes errores porque nos resistimos a mirar las cosas con ojos nuevos."
Charlie Munger tiene una analogía divertida al respecto: la mente humana se parece mucho al óvulo humano, que tiene un mecanismo de cierre — cuando entra un espermatozoide se cierra, de modo que el siguiente ya no puede entrar.
Para un inversor es un error muy costoso. Nos encanta buscar e interpretar la información nueva de forma que nuestras conclusiones previas queden intactas, cuando deberíamos hacer exactamente lo contrario: mantenernos racionales y reevaluar pros y contras de todas las compañías que tenemos en cartera.
11. Seguir al rebaño
"Los seres humanos seguirán cometiendo los mismos errores del pasado. Se asustan cuando los demás tienen miedo. Y cuando se vuelven codiciosos, lo hacen en masa. Ahí es donde Charlie y yo tenemos una ventaja. No tenemos ventajas particulares en muchos otros campos. Pero somos capaces, quizá mejor que la mayoría, de no dejarnos condicionar por lo que hacen los demás."
La inversión está llena de conceptos contraintuitivos. En muchísimas cosas de la vida conviene escuchar a la mayoría: si a tus padres y a tus amigos les gusta tu pareja, probablemente sea una buena elección; si una película gusta a mucha gente, es más probable que también te guste a ti.
Con las inversiones no es así. Es más: si tus padres y todos tus amigos coinciden sobre el último valor que has recomendado, quizá sea justo el que no deberías comprar. Como dice otro excelente inversor, Howard Marks, lo que resulta evidente para el amplio consenso de los inversores casi siempre es erróneo.
¿Cómo es posible? Porque no existe una buena idea al margen del precio. Tesla podría conquistar la industria del automóvil, pero no será una buena inversión si su precio ya descuenta el valor de toda la industria. Y el momento en que somos más vulnerables es cuando otros —en el peor de los casos amigos íntimos— se están enriqueciendo haciendo algo que parece fácil.
12. Errores de omisión
"Los mayores errores que hemos cometido, con diferencia, son errores de omisión y no de comisión. Son las cosas que sabía lo suficiente como para hacer, que entraban en mi círculo de competencia, y me quedaba ahí cruzado de brazos."
Casi todos los errores de esta lista son de comisión: hay que hacer algo para cometerlos. A veces, sin embargo, el mayor error es precisamente no hacer nada. No preguntarle a esa persona si quiere salir contigo. No correr nunca un riesgo en tu carrera. O, como en el caso de Buffett, no invertir en algo que era una oportunidad evidente.
El error resulta aún más molesto combinado con otro del que ya hemos hablado: encariñarse con el precio de compra. Es lo que le ocurrió a Buffett con Walmart a principios de los noventa. Estaba construyendo una posición, pero el precio subió demasiado rápido. Si consideras que una empresa es una gran oportunidad a X, probablemente lo siga siendo a 1,1 veces X — pero su mente estaba anclada al primer precio visto y esperaba que el valor volviera a bajar. Nunca ocurrió.
Con perspectiva todos somos listos. Pero cuando algo entra en tu círculo de competencia y lo has identificado como una oportunidad, no te quedas mirando ni te limitas a picotear.